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Adolescencia: Coaching educativo

Muchas veces lo hemos hablado, la adolescencia es la gran olvidada de los blogs de maternidad. Es difícil hablar de ella sin personalizar en nuestros propios hijos, pero yo sigo buscando fórmulas.

 

Coaching educativo

Photo by Suhyeon Choi on Unsplash

En la búsqueda de esos recursos hoy te traigo la primera parte de una entrevista que le hice a Marta Vidal, creadora del blog Marta está Harta uno de los pocos blogs dedicados integramente a la adolescencia. Marta además de ser madre de una adolescente es también coach educativo.

 

¿Qué es un Coach educativo? ¿por qué especializarse en padres de adolescentes?

La definición general de coach está relacionada con la definición de entrenador. Podemos decir que un coach es aquella persona que nos acompaña en un proceso de cambio.

El cambio es el proceso más difícil de gestionar para el ser humano. A menudo genera miedos e inseguridades, que nos paralizan, el coach nos acompaña en este camino.

Coach educativo

Coach educativo, es una persona que te ayuda a llevar a cabo cualquier proceso de cambio, relacionado con la educación. Desde un fracaso escolar a un conflicto de maduración. Cuando hablo de ayuda, me refiero a dar las pautas necesarias para realizar ese cambio y alcanzar tu objetivo. Esta ayuda es necesaria tanto para los padres como para los hijos.

Yo llegué al mundo del “coaching” desde mi propia experiencia personal. Soy madre de una adolescente, a la que podemos definir como rebelde. Su adolescencia coincidió con una de mis peores etapas vitales (me quedé en el paro, después de 15 años como formadora de producto en la industria farmacéutica). Los primeros años de preadolescencia y adolescencia de mi hija fueron un verdadero “sinvivir”.

De repente me sentí perdida, como si no conociera al nuevo ser que habitaba el cuerpo de mi hija. Y esto me llevo a estudiar sobre adolescencia, a asistir a charlas, talleres y cursos sobre el tema.

De este modo llegué a dos conclusiones:

  • La primera que lo de la adolescencia no es tan grave y que al final se pasa.
  • La segunda que quería ser Coach Educativo. Para poder ayudar y orientar a otros muchos padres de adolescentes, que se sienten tan perdidos como me sentí yo.

Adolescencia, la gran olvidada

Con mi propia experiencia me di cuenta que la adolescencia es la etapa más dura en la educación de nuestros hijos. Adolescencia y los odiados 2 años de los que tanto hablan muchos psicopedagogos, y a pesar de ello es la gran abandonada en los foros de “educación”.

¿Cuáles son los principales problemas que te plantean los padres?

La adolescencia podemos definirla como un conjunto de patrones de comportamiento. Y el problema es que muchos padres es no damos cuenta de que ese “patrón de comportamiento” es inevitable. Nos volvemos locos queriendo corregirlo, igual que hemos corregido otras muchas cosas a lo largo de la educación de nuestros hijos.

Pero con la adolescencia no sirven las pautas que hemos utilizado mientras nuestros hijos eran unos niños. Y de ahí que la mayoría de los padres de hijos adolescentes se quejen de la falta de comunicación con sus hijos “no me habla”, “sólo me contesta con monosílabos”, “siempre está enfadado”, “es imposible entenderse con él”…

Esas son las principales quejas de los padres, podemos decir que la angustia de los padres de adolescentes es el no poderse comunicar con sus hijos, y su principal pregunta, “¿Se acabará algún día esto de la adolescencia?”

Coaching educativo

Photo by Clem Onojeghuo on Unsplash

Por qué crees que la adolescencia tiene tan “mala fama”.

Es una etapa más de la vida de nuestros hijos ¿por qué a muchos padres se les hace bola?

La mala fama de la adolescencia se debe en parte a que los adolescentes son muy pasionales, tienen mucha energía, y ganas de discutir con los padres, que nos convertimos en su blanco fácil, y es que en la adolescencia los padres somos el enemigo a batir, y encima entramos demasiado rápido al trapo ( yo siempre aconsejo hacer oídos sordos a la mayoría de las provocaciones).

Tú pasaste por lo mismo ¿te has olvidado?

La mayoría de los padres nos olvidamos demasiado rápido de nuestra propia adolescencia: de lo que pensábamos con 15 años, de los líos con nuestros padres, de la importancia en nuestra vida de esa amiga “gurú de la moda y del lifestyle”, de las malas notas, o el profesor que nos tenía manía… Y no tener presente nuestra adolescencia hace que veamos la de nuestros hijos como un “caso único “, y nos empeñemos en corregirla, sin antes analizarla. Y en ese intento de hallar una solución, solo llegamos a enfrentamientos “inútiles” y continuos con nuestros hijos. Enfrentamientos que en el peor de los casos destruyen la comunicación entre padres e hijos..

Por ejemplo, uno de los patrones típicos del adolescente es “encerrarse en su habitación” . Si tu hijo empieza a pasar horas y horas en su habitación, es que está debutando como adolescente o preadolescente.

Esta es una actitud normal, está en su mundo asimilando sus cambios, su nuevo cuerpo, su nueva vida. Luchar siempre para que salga del cuarto y se siente contigo a ver la tele, es una batalla perdida.

¿Por qué?, porque ver la tele contigo lo hacía antes, cuando era pequeño y ahora ya no es pequeño y ese es el mensaje que te está enviando, “mamá ya no soy pequeño, ya no veo La Voz Kids contigo” y los padres debemos de entenderlo. Aunque haciéndoles respetar una política de mínimos, por ejemplo comer y cenar en familia, y así poder observarlo, por si lo de la habitación fuera un problema más grave ( los padres durante la adolescencia tenemos una importante función observadora)

Yo siempre digo:

La adolescencia empieza el día que al volver a casa, oyes el portazo de tu hijo que se encierra en su habitación. Y termina ese sábado después de comer en el que tu hijo se sienta en el sofá a ver una peli contigo, mientras dice eso de “que a gusto en casa”

Podrías contarnos los errores más comunes que cometemos los padres a la hora de lidiar con la adolescencia

Pues seguir tratándolos como niños pequeños. La etapa de la adolescencia, es la etapa de tránsito al mundo adulto. Nuestros hijos ya no son niños (ojo, tampoco adultos) y debemos de tenerlo en cuenta a la hora de comunicarnos con ellos. Ya que ellos nos lo van a estar recordando siempre, “ Ya no soy pequeño”, “ya tengo 15 años”, “ya no me gustan los espaguetis “ (aunque suene anecdótico, suele ocurrir mucho , lo de renegar de sus platos preferidos de pequeños).
Hay que hablar más con ellos, olvidarse del “porque lo digo yo”, y empezar a negociar.
No hay que sobreprotegerlos. Hay que dejar que se den cuenta ellos mismos de lo que es la vida, de lo que les viene encima. Pero con todo, hay que seguir ahí, porque nos necesitan más que nunca, esa es la paradoja de la adolescencia.

Siempre digo a las madres que

Educar a un adolescente es como sostener un jabón en la ducha, si lo aprietas se te escapa y si no  también. Hay que encontrar el equilibrio.

Al tener redes sociales y tecnología por el medio, nuestra adolescencia no es como la de nuestros hijos, ¿o sí? ¿misma adolescencia distintas herramientas?

Por supuesto que sí, la adolescencia siempre es la misma aquí en la India, en el 2018 y en el 1918, lo único que cambia son los decorados.
En cuanto a las redes sociales, si nosotros estamos enganchados, ¿cómo decir a nuestros hijos que vivan sin estas herramientas?
Pues es difícil ¿no? Como todo en la vida (rrss, drogas, alcohol) lo principal es que hayamos sentado unas bases fuertes en nuestros hijos.

Aislarlos, por ejemplo de Instagram, es imposible y me atrevería a decir que contraproducente. Lo mismo pasa con el botellón y otros riesgos . Lo importante es que estén preparados para manejar estas situaciones lo mejor posible.

He dejado para el siguiente post algunas pautas que Marta nos dará para comunicarnos con nuestro hijo adolescente 🙂

Mil gracias, Marta un placer

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13 Comments

  • Reply Ines mayo 25, 2018 at 10:16 am

    Muy interesante!!

  • Reply 77angeles mayo 25, 2018 at 1:31 pm

    Me ha encantado! Deseando escuchar la segunda parte! Gracias.

    • Reply Baballa mayo 25, 2018 at 1:57 pm

      Gracias!! La semana que viene estará lista. Mil gracias

  • Reply Marta_tururu mayo 25, 2018 at 1:53 pm

    Muchas gracias. Muy interesante.

    • Reply Baballa mayo 25, 2018 at 1:56 pm

      Gracias Marta por pasarte, espero que la siguiente entrega te guste también 🙂

  • Reply Sara mayo 25, 2018 at 9:24 pm

    Muy buen post. ¡Felicidades, Lucía! Me apasiona tus ganas de buscar siempre material novedoso.

    • Reply Baballa mayo 28, 2018 at 8:19 am

      Hola Sara, eso intento, renovarse o morir 🙂

  • Reply Sara M. mayo 26, 2018 at 1:54 pm

    Creo que llego tarde con la mayor, pero a tiempo con el segundo. Gracias por descubrírmela, ¡me voy corriendo a su blog!

    • Reply Baballa mayo 28, 2018 at 8:19 am

      Me alegro de que te haya gustado 🙂

  • Reply Rous mayo 29, 2018 at 12:52 am

    Muchísimas gracias. Tengo uno de 10 que a lo mejor está preadolescente perdido, y de ahí las continuas discusiones (??). Esperando con ansia la 2a parte.

  • Reply Ainhoa mayo 29, 2018 at 9:58 am

    Todavía me queda lejos la adolescencia de mis hijos, pero recuerdo como me sentía cuando yo estaba en esa edad, y me gustaría que ese paso fuera mucho más amable para mis hijos…Me encanta que por fín, se hable de la adolescencia y entre todos podamos ver la parte buena de esta etapa, que seguro, la tiene. 🙂

  • Reply Cómo comunicarte con tu hijo adolescente - Baballa un blog de familiaBaballa un blog de familia junio 1, 2018 at 8:38 am

    […] del éxito del post de Marta la semana pasada hoy vamos a pasar a la acción. Le he pedido a Marta pautas para saber […]

  • Reply Yolanda junio 1, 2018 at 10:09 am

    Genial el artículo. Me ha gustado leer que parece que no lo estoy haciendo tan mal…está bien que te lo digan de vez en cuando, que para echártelo en cara ya están ellos 🙂
    Uno de mis problemas ahora es lidiar con dos a la vez (tres si cuento al padre, que la testosterona se me acumula en casa…). Uno pre, otro en plena adolescencia y sus enganchadas continuas que mi casa es peor que el congreso de los diputados, se dicen de todo. Así que por egoísmo puro y duro, propongo un nuevo post de cómo no intervenir (o intervenir con diligencia y aplomo) en las discusiones “externas”.

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